Un paseo por… Chinchón

Aprovechando un reciente desplazamiento a la capital del Reino, nos dimos algunos paseos interesantes por los alrededores de la gran urbe. Uno de los lugares visitados fue la localidad de Chinchón.

Nuestra visita cumplió con todos los requisitos del paseo: nada de preparación previa, sólo llegar, aparcar y pasear, descubriendo paso a paso lo que uno se va encontrando. Es realmente relajante y estimulante a la vez.

Aparcamos en la entrada del pueblo desde la carretera de Villaconejos y subimos andando por la Avenida Huertos. El adoquinado de las calles, el esplendor de algunas de sus casas… todo indica que éste no es un lugra cualquiera. La profusión de piedra en las construcciones, el parador… nuestro interés va progresivamente en aumento.

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Por las Sierras de Alcaraz y de Segura

Aprovechando un día libre, recorrí una ruta que me llevaría a visitar una zona que ya hacía tiempo tenía ganas de conocer: el sur de Albacete. Dicho así puede no parecer demasiado atractivo, pero si nombramos lugares como Alcaraz y su sierra, Riópar, la Sierra de Segura, el nacimiento del Río Mundo e incluso lugares casi desconocidos (al menos para mí lo eran) como Ayna… la cosa cambia, ¿o no?.

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Hacia el Cap de Marimanha

Aprovechamos una escapada al siempre espectacular, agradable y deseado Valle de Arán para hacer una excursión por sus hermosas montañas.

En esta ocasión escogimos subir al Cap de Marimanha, un pico  de 2.628 metros, al cual teníamos pensado ascender desde el Plan de Beret por el Estanh de Bacivèr, y descender por los Estanhons des Clòt der Os. Una circular de 14 kilómetros, 1.030 metros de desnivel y un horario previsto de 5h 30m de marcha (a sumar todo el tiempo que no se estuviera andando).

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Berlín (VIII): Al otro lado del Spree.

Unter den Linden, según el sentido en que la recorrimos nosotros, termina en el Schlossbrücke, uno de los puentes más hermosos de Berlín. Obra de Schinkel, está custodiado por ocho grupos escultóricos en mármol de Carrara del mismo artista. Cuando estuvimos en la ciudad había varios de ellos protegidos, o en rehabilitación (lo ignoro), pero los que pudimos admirar dan muestra de lo espectacular que debe ser el puente en todo su esplendor:

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Berlín (VII): En el corazón de la ciudad.

Si hay una avenida de recomendada visita, si tuviera que elegir entre todas las calles de Berlín o si tuviera que aconsejar sobre una visita relámpago a Berlín, sin duda la avenida Unter den Linden sería la elegida.

Aquí surgió el primer emplazamiento medieval de lo que se convertiría en Berlín, y yo lo percibí como el auténtico corazón de la ciudad. A lo largo de su historia se fueron construyendo imponentes  y hermosos edificios, por lo que cualquier rincón encierra Historia en estado puro. Con mil doscientos metros de longitud y sesenta de anchura, fue trazada en 1647 por orden del Grosse Kurfürst Federico Guillermo, y fue en 1700 cuando Federico el Grande decidió convertirla en una joya del urbanismo. Cuatro hileras de tilos adornaron la avenida durante dos siglos, hasta que el régimen nazi decidió arrancarlos para adaptar la avenida a los desfiles militares del régimen. Los bombardeos de la II Guerra Mundial dañaron gravemente el ochenta por ciento de los edificios, y mientras algunas magníficas construcciones como el castillo de Hohenzoller corrían la misma suerte que los edificios de gobierno del III Reich y eran demolidos por el gobierno de la recién creada República Democrática Alemana, otros fueron rigurosa y espléndidamente restaurados. Unter den Linden siempre ha sido el centro de la vida política y cultural de Alemania… en los buenos y en los malos momentos.

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Berlín (VI): La isla de los museos

Evidentemente, Berlín ofrece mucho más que la referida historia reciente: su Isla de los Museos (Museumsinsel) es un tesoro en sí misma. Dependiendo de los intereses de cada cual, uno encuentra allí lo que le corta la respiración. Personalmente, me quedé sin habla en el Museo de Pérgamo, cuando vi los frisos originales que adornaban el templo de esta ciudad de la antigua Grecia, así como la fachada principal del edificio dentro de una gigantesca sala del propio museo:

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Berlín (V): La separación.

También la desaparecida República Democrática Alemana, con su modo de vida impuesto y sus barbaries cometidas, tienen su espacio en la memoria berlinesa. Por un lado, exposiciones que muestran la vida en la extinta RDA, neutras, ilustrativas, explicativas e incluso interactivas como la del Museo de la RDA (DDR Museum), y por otro las exposiciones relativas al Muro de Berlín, en ocasiones realmente duras como la Casa del Checkpoint Charlie (Haus am Checkpoint Charlie):

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Berlín (IV): El triste protagonismo de un pueblo.

Pasear por Berlín te expone a contínuos impactos emocionales, en un terco empeño en convencer al visitante de que todo eso ocurrió de verdad. Según se pasea la ciudad, uno se va encontrando en el suelo, con la forma y tamaño de un adoquín, placas de bronce con nombre y apellido, fecha de nacimiento, lugar de destino y dramático final (siempre el mismo) de las personas deportadas a los campos de concentración del III Reich. Están situadas frente a las casas donde vivieron, los lugares donde trabajaron… Es el Proyecto Stolpersteine:

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Berlín (III): Museo Judío de Berlín

Triste protagonismo tiene el pueblo judío. Hay numerosos lugares en los que se recuerda el Holocausto o Shoah, pero yo destacaría, y recomendaría encarecidamente su visita, el Museo Judío de Berlín (Jüdisches Museum Berlin), del arquitecto Daniel Libeskind:

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Berlín (II): III Reich

Berlín impresiona por su historia reciente. Los alemanes la tienen muy presente, y hacen todo lo posible por recordarla. Los hechos que más condicionan la ciudad, o al menos así lo percibí yo, son el III Reich, la II Guerra Mundial y la división de Alemania en la RFA y la RDA, especialmente marcada en Berlín por su famoso muro, entre 1961 y 1989. Son numerosos los museos y exposiciones que recuerdan y explican estos hechos de nuestra Historia Contemporánea (a nadie escapa la influencia mundial que tuvieron), muchas veces desde una sensibilidad, serenidad e introspección de las que los alemanes son verdaderos maestros. Nada de rasgado de vestiduras tan frecuentes en, por ejemplo, nuestra España, sino un reconocimiento del daño causado y un decidido rechazo que emana de lo más profundo de las entrañas de este pueblo.

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